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El cuidado de la piel después del verano

Se acaban las vacaciones y nuestra piel nos pide a gritos un cuidado extra. La exposición al sol, la sal, el cloro y la relajación en nuestros hábitos de cuidado dejan huella, y nuestra piel necesita restaurarse después del ajetreado verano.

El sol en nuestra piel

El sol es vida, lo necesitamos, y aunque por una parte es muy beneficioso para nuestra salud, por otra los rayos ultravioletas, que son los responsables del bronceado, también lo son de daños en nuestra piel. Esos daños se producen, entre otros, por la producción de radicales libres que genera. Los radicales libres son moléculas de oxígeno que se liberan en el organismo por el mismo proceso de envejecimiento natural; pero, bajo ciertas circunstancias como la exposición al sol, se generan en exceso, y producen una aceleración del proceso de envejecimiento. En el caso de la piel, provocan la aparición de los signos de la edad produciendo el envejecimiento de las células de forma prematura.

¿Cómo nos afecta el cloro?

El cloro es un elemento químico que se utiliza para desinfectar y purificar el agua de las piscinas. Si se añade en las cantidades adecuadas al agua de la piscina, no supone un riesgo para las personas, pero aun así afecta a la piel. Si nos bañamos con frecuencia, no nos aclaramos la piel con agua corriente o estamos mucho tiempo en contacto con el cloro, este puede llegar a irritar nuestra piel, siendo esto especialmente importante a tener en cuenta en el caso de laspieles atópicas. Además, el cloro agrede el manto hidrolipídico natural, por lo que reseca y deshidrata nuestra piel, al tiempo que también deja el cabello áspero y sin brillo.

¿Y el agua del mar?

El agua del mar es rica en minerales y oligoelementos como zinc, magnesio, sodio, yodo, potasio que nuestra piel absorbe y que producen efectos. Además, la sal actúa como un exfoliante suave, similar a un peeling superficial: elimina las células muertas y las impurezas. Ese efecto exfoliante es beneficioso para tratar ciertas enfermedades cutáneas, como la psoriasis, porque mejora su aspecto descamativo. No obstante, la sal que hay en el agua también actúa como astringente, disminuyendo el contenido de grasa natural de la piel y favoreciendo su deshidratación.

A todo esto, si le sumamos que en verano, mientras estamos de vacaciones o de viaje, tendemos a relajar o limitar nuestras rutinas de cuidado de la piel, volvemos a casa con una necesidad imperiosa de volver a lucirla bien.

Consejos para poner a punto nuestra piel a la vuelta de las vacaciones

Seguir usando protector solar: no vale dejarlo en el cajón con las cosas de la playa. Nuestra piel necesita protección solar durante todo el año. Eso sí, adaptada al lugar donde vivimos y nuestros hábitos diarios.

Buena limpieza día y noche: la base de una piel sana es también una buena limpieza. Necesitamos limpiar por la mañana y por la noche para retirar impurezas, toxinas y restos de maquillaje.

Limpiadores suaves con aporte de cuidado: La piel está mucho más sensible después de la exposición al sol, a la sal o al cloro. Así que utilizar productos de limpieza para nuestra piel, ya sean jabones, champús, o lociones limpiadoras, que sean suaves y estén enriquecidas con aceites, mantecas u otros agentes de cuidado, será un aporte extra muy beneficioso.

Utilizar productos con ácido hilaurónico: El ácido hialurónico es una sustancia natural, presente en distintas partes del cuerpo, que fija el agua, es decir, retiene la humedad de la piel. Por ello, tiene múltiples beneficios: mejora la hidratación, reduce las arrugas y las líneas de expresión, estimula la producción de colágeno… Además, recientemente se ha descubierto su capacidad antioxidante al reducir el daño de los radicales libres en la piel. Gracias a todo esto, es un componente indispensable para recuperar la hidratación y el buen estado de la piel después de varios días expuestos al sol, la sal o el cloro. 

Estos son solo algunos consejos fáciles que puedes aplicar para la vuelta de tus vacaciones, pero puedes ampliar la lista con muchos tips más.

Septiembre es un mes de cambios, de instaurar nuevas rutinas, de nuevos propósitos, y qué mejor momento para comenzar o reencontrarnos con el cuidado que nuestra piel necesita.

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